domingo, 14 de febrero de 2016

Es humano tropezar pero también, dejar de hacerlo


Reconozco que, hace tiempo, me creía aquello de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Siguiendo el refranero solía repetirme eso otro de "a la tercera va la vencida". Y terminaba comprobando, con frustración y desasosiego que, una vez más, no era así.

Después descubrí este texto, cuyo autor desconozco, titulado “Autobiografía en cinco capítulos”. Y me di cuenta que la experiencia que describía, era mucho más cercano a la realidad. O al menos a la realidad que yo percibía, pues acostumbraba a tropezar más de dos veces, antes de aprender la lección:

 “Capítulo Uno
Voy caminando por la calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Me caigo.
Estoy perdida. Estoy indefensa.
No fue culpa mía.
Me lleva toda una vida encontrar una salida.

Capítulo Dos
Voy caminando por la misma calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Hago de cuenta que no está ahí.
Me caigo otra vez.
No puedo creer encontrarme otra vez en el mismo lugar.
Pero no fue culpa mía.
Me lleva un montón salir de ahí.

Capítulo Tres
Voy caminando por la misma calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Veo que está ahí.
Me sigo cayendo. Es un viejo hábito.
Mis ojos están abiertos.
Sé dónde estoy.
Es mi responsabilidad.
Salgo enseguida.

Capítulo Cuatro
Voy caminando por la calle.
Hay un pozo enorme en la vereda.
Lo esquivo.

Capítulo Cinco
Voy caminando por otra calle.”

En la actualidad, ya peinando canas y habiéndole tomado el gusto a afrontar la vida con paciencia y sentido del humor, sobre todo, pienso que es posible cambiar. Pero a la vez acepto que, a veces, ni dos ni cinco tropiezos son suficientes para asimilar el aprendizaje. 

Así que dejando a un lado adicciones o hábitos autodestructivos graves que necesitarán de la intervención de un profesional de la salud, hoy quiero compartir contigo diez claves que te pueden ayudar a deshacerte, más pronto que tarde, de perniciosas rutinas. Porque considero que es humano tropezar pero también, dejar de hacerlo:

1.- Desarrolla tu capacidad de “darte cuenta”: Se trata de aprender a ser un buen observador de ti mismo y de las situaciones que vives. Puedes empezar intentando descubrir las costumbres que obstaculizan tu prosperidad, salud, alegría de vivir y bienestar general.  Hacer camino también implica quitar de en medio todo aquello que te impide avanzar a buen paso. Rastrea lo que piensas,  lo que sientes,  tus reacciones habituales,  tus conductas de evitación y sobre todo, esos momentos en los que se disparan automáticamente respuestas que desearías transformar. Se trata también de empliar tu campo de reflexión para determinar los pros y los contras de tus decisiones en el presente y a más largo plazo. Y de considerar las posibles consecuencias de tus acciones. Desarrollar la plena conciencia te ayuda a reconocer objetivamente lo que te sucede. Y reconocerlo es el paso previo para poder comprenderlo y transformarlo. Además, te sientes más fuerte cuando eres capaz de ver con serenidad, tus debilidades.

2.- Hazte enteramente responsable de tus acciones: Sin este paso, que te convierte en el consciente y responsable protagonista de tu propia historia, no hay cambio posible. Asumir tal responsabilidad implica aceptar también tus ignorancias y todo aquello de lo que aún no eres consciente. Aceptarlo te pondrá ante la necesidad de un mayor autoconocimiento. Y comprenderás, como decía el psiquiatra Viktor Frankl, que “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”.

3.- Comprende tu hábito en profundidad: Para hacerlo tienes que tener en cuenta que, aunque lo consideres una conducta nociva, esa costumbre está relacionada con algún tipo de recompensa emocional y además, es una dinámica que se pone en marcha en función de unos desencadenantes concretos. Si has estado observándote y tomado notas de tus reacciones, quizás ya has descubierto qué situaciones y qué sensaciones o pensamientos dan lugar a la conducta indeseable.  A veces, un mal hábito surge como forma de afrontar situaciones estresantes o aburridas y la recompensa llega en forma de tranquilidad o distracción.

4.- Elabora un plan de acción que incluya un compromiso:
Asegúrate que tu plan de acción sea claro y específico, que incluya plazos razonables, fechas de evaluación y formas concretas de premiar tu esfuerzo y resultados.  Añade, además, un compromiso por escrito contigo mismo o con alguien que hayas elegido para que te acompañe y apoye en este empeño. Cambia tus malos hábitos, uno por uno. Como dice el refrán: “el que mucho abarca, poco aprieta”. Es preferible trabajar a fondo en un tema hasta transformarlo completamente que tratar mucho asuntos de forma superficial y que, en poco tiempo, todo vuelva a lo de siempre y el cambio quede anulado. Si no puedes hacer mucho de golpe, haz algo cada día. Con compromiso, constancia y ritmo.

5.- Haz algunos cambios: Busca formas saludables de obtener los mismos beneficios que te aporta la mala costumbre. Ahora que ya has descubierto los desencadenantes, cambia de ambiente o de compañías si no son una buena influencia para ti en este momento. Y si eso no es posible hazte consciente del peligro y busca una forma positiva de lidiar con ello o reducir su impacto. Favorece las relaciones con persons que comprendan el proceso en el que estás y te apoyen en tus objetivos. Procura que las nuevas actividades te resulten atractivas y satisfactorias. Encuentra una forma de organizar tu tiempo que sea coherente con estas nuevas prioridades.

6.- Pon obstáculos: Para cambiar esa rutina perjudicial, ahora que has reconocido los momentos en los que aparece tal tentación, ponle dificultades que la conviertan en algo desagradable o complicado de realizar. Crear este tipo de barreras te ayudará, al menos, a no ceder automáticamente al impulso, dándote tiempo para una respuestas más consciente. Por el contrario, refuerza positivamente el hábito saludable que va a sustituir al nocivo.

7.- Visualiza tu éxito: Conecta con la fuerza de la motivación en tu corazón. Varias veces al día, cierra los ojos y dedica unos minutos a imaginarte situaciones en las que, pudiendo continuar con tu mal hábito, logras romperlo y disfrutas realizando una conducta diferente y positiva. Imagina también las consecuencias positivas que traerán los nuevos comportamientos y saboréa tus sensaciones, pensamientos y sentimientos por haberlo logrado. También te puede resultar de ayuda escribir esas escenas para así puedes leerlas diariamente y reforzar tu compromiso y motivación.

8.- Prémiate: Elige recompensas que puedas permitirte justo después de haber realizado la conducta deseada o alcanzado una meta fijada en tu plan de acción. Poco a poco, estos premios serán innecesarios porque aparecerán los beneficios innerentes al cambio de hábitos.

9.- Cultiva la paciencia, la compasión y el buen humor: Acepta de antemano que es humano tropezar y valora lo que has aprendido cada vez que vuelves a levantarte. No hagas de cada recaída una tragedia sino más bien añade a cada episodio, risas y compasión. La palabra humor empieza como humildad y acaba como amor. Cambiar habitos es complejo y requiere paciencia y perseverancia.

19.- Aprende a darte ánimo y ser amable contigo mismo:. Es el momento en el que más necesitas cuidar tu diálogo interior apra que sea positivo y alentador. Sé amable contigo mismo. Aunque tropieces muchas veces, como si se lo dijeras a tu mejor amigo, repítete a menudo, con cariño y convicción,  que “es posible, eres capaz y lo mereces”

Si como decía Aristóteles, “somos lo que hacemos de forma repetida”, creo que vale la pena aplicar plena conciencia y responsable compromiso en las rutinas diarias. Gracias por tu atención. Estaré encantada de leer tus comentarios. Abrazos y hasta pronto.

Pepa Arcay
Coach Personal



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3 comentarios:

  1. Muy interesante. Lo crucial es comenzar a observarse a uno mismo, cosa que no nos enseñan en la escuela de pequeños. Más bien nos enseñan lo contrario. Si se consigue detectar nuestros problemas mediante observación, lo demás puntos comienzan a ser más sencillos. Enhorabuena por el artículo.

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  2. Gracias....difícil empresa.

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  3. ¡Gracias Pepa! Te leo con asiduidad y tus artículos y tu libro me están ayudando a avanzar en mi vida. Gracias.

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